19/03/2025
Por: Luisa Triana
Ilustración: elaborada con apoyo de Canva.
En los últimos años, TikTok ha transformado cómo consumimos la música. Con más de mil millones de usuarios, la plataforma se ha convertido en el centro de la industria musical, donde las canciones pueden viralizarse en cuestión de horas, a través de fragmentos de apenas unos segundos. Este es uno de los rasgos más representativos de la aplicación, pues las melodías y letras se difunden masivamente, dando lugar a una nueva era musical caracterizada por la rapidez y la inmediatez. En lugar de escuchar discos completos o seguir un álbum de principio a fin como en el pasado, la música ahora se consume en fragmentos que los usuarios de esta app pueden adaptar y reinterpretar. Y para entender más acerca de este tema, decidí entrevistar al músico Jorge Triana.
Como ya se ha señalado, Tik Tok ha convertido la música en una experiencia efímera y fragmentada. Las canciones ya no se aprecian en su totalidad, sino que se reducen a coros pegajosos que se repiten constantemente. Este modelo de consumo rápido ha reemplazado las formas tradicionales de apreciar la música, donde la conexión con el contenido era más profunda. Actualmente, la atención se divide entre miles de videos y tendencias que pasan rápidamente, reduciendo el acto de escuchar música al consumo rápido.
Sin embargo, una de las características más interesantes de la música en TikTok es su carácter colectivo. Los usuarios no solo escuchan música, sino que la adaptan, la recrean y la transforman. Los fragmentos de canciones se convierten en bases para desafíos, remixes o memes virales, lo que permite una interacción única entre el artista y su audiencia. Esta democratización del proceso creativo ha generado “música participativa”, donde los consumidores se convierten en los creadores. Es una nueva forma de consumir música, que, aunque fugaz, refleja una interacción más directa y activa con el contenido.
No obstante, esta “cultura del fragmento” plantea una pregunta importante: ¿estamos perdiendo la capacidad de disfrutar la música como una obra completa? La tendencia a consumir canciones en fragmentos cortos ha reducido la apreciación de composiciones más complejas. Los mensajes, letras y matices se desvanecen en el proceso de viralización, generando una experiencia más superficial. Como señala el músico Jorge Triana, “hay muchos músicos que graban canciones en un estudio y si estas no les salen ‘tiktokeables’ simplemente las descartan”. Así, las canciones que se viralizan en TikTok suelen ser sencillas, con estructuras fáciles de recordar, lo que puede limitar la capacidad de los oyentes para conectar con la profundidad de la música como forma artística.
Por otro lado, el efecto viral de TikTok ha permitido la globalización de géneros musicales que antes estaban limitados a grupos específicos. Géneros como el reggaetón, el K-pop o el rock alternativo han encontrado un público global gracias a la plataforma. Los algoritmos de TikTok favorecen contenido que genera interacción, independientemente de su origen o género, lo que ha permitido una mayor variedad de sonidos y ha abierto oportunidades para artistas emergentes. Gracias a TikTok, lo que antes era marginal se ha convertido en mainstream, y las fronteras musicales se desvanecen.
En suma, TikTok ha revolucionado el consumo y la producción de música, creando nuevas dinámicas de interacción entre artistas y oyentes. Este fenómeno no solo refleja un cambio en los hábitos de consumo, sino también en las relaciones culturales que se establecen a través de la música. Si bien lo viral del contenido ha generado una experiencia más superficial y fragmentada, también ha democratizado el acceso a la fama y ha abierto nuevas oportunidades para géneros y artistas. La clave será encontrar un equilibrio entre la rapidez de lo viral y la profundidad artística, en un mundo donde la música se consume más rápido que nunca.
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